
CIUDAD DE MÉXICO – En un giro significativo a su postura histórica, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la creación de un comité científico de alto nivel para evaluar la viabilidad de la fracturación hidráulica, conocida como fracking, en territorio mexicano. La mandataria subrayó que la decisión no será política, sino técnica, buscando un equilibrio entre la soberanía energética y la protección ambiental.
Durante su conferencia matutina del 15 de abril, Sheinbaum explicó que, aunque anteriormente se había opuesto a la técnica convencional, la situación actual del país exige analizar el gas no convencional bajo una nueva óptica. «Lo peor que podemos decir es solo: no», afirmó la titular del Ejecutivo, destacando la necesidad de reducir la dependencia de las importaciones de gas natural desde Estados Unidos.
Un comité de expertos liderará el diagnóstico
El grupo de trabajo, coordinado por la secretaria de Ciencia, Rosaura Ruiz Gutiérrez, está integrado por rectores y especialistas de las instituciones académicas más prestigiosas del país, entre ellas:
- UNAM, IPN y UAM: Aportarán rigor científico y análisis de impacto ambiental.
- PEMEX, CFE y Conagua: Evaluarán la viabilidad operativa y el uso de recursos hídricos.
- Instituto Mexicano del Petróleo (IMP): Proporcionará la base técnica sobre yacimientos.
El comité tiene un plazo de dos meses para entregar un diagnóstico inicial que identifique en qué zonas del país podría ser factible esta práctica sin comprometer el suelo ni el bienestar de la población.
Soberanía vs. Medio Ambiente: El gran debate
La propuesta ha reabierto una intensa discusión nacional. Por un lado, el Gobierno argumenta que el uso de nuevas tecnologías podría mitigar los riesgos ambientales, como la contaminación de mantos acuíferos. Por otro lado, más de 80 colectivos y organizaciones ambientales, incluyendo a Greenpeace México, han expresado su rechazo, advirtiendo que el fracking contradice los compromisos climáticos del país y pone en riesgo la salud pública.
La última palabra la tendrán las comunidades
Sheinbaum fue enfática al señalar que, incluso si la ciencia avala la técnica, no se impondrá ningún proyecto. “Nunca vamos a pasar por encima de ninguna comunidad”, aseguró. En caso de que se determine la viabilidad en regiones específicas —como la Cuenca de Burgos en el noreste o zonas del Golfo—, se procederá a realizar consultas locales para obtener el consentimiento de los habitantes.
Con esta medida, la administración de Sheinbaum busca trazar una ruta clara para los próximos años, donde la autosuficiencia de gas natural se posiciona como una prioridad estratégica frente a la volatilidad de los mercados internacionales.