Excómplices de Billy Álvarez piden a FGR frenar su detención

A cambio, acusaron a “Billy” Álvarez de ser el autor intelectual de sobornos, extorsiones y desvío de recursos de la cooperativa a través de empresas fantasma.

Dos cómplices de Guillermo Héctor Álvarez Cuevas, conocido como Billy Álvarez, expresidente de la Cooperativa Cruz Azul, solicitaron a la Fiscalía General de la República (FGR) un criterio de oportunidad para evitar ser detenidos por delincuencia organizada y lavado de dinero.

A cambio, acusaron a “Billy” Álvarez de ser el autor intelectual de sobornos, extorsiones y desvío de recursos de la cooperativa a través de empresas fantasma.

Se trata de Ángel Martín Junquera Sepúlveda, quien fue asesor jurídico de Álvarez Cuevas y Miguel Eduardo Borrel Rodríguez, ex director jurídico de la Cooperativa.

Desde el año pasado ambos solicitaron a la FGR acceder a la figura del criterio de oportunidad a cambio, también, de entregar no sólo información sino pruebas como videos de los delitos que supuestamente “Billy” Álvarez cometió junto con su hermano, José Alfredo Álvarez Cuevas y Víctor Manuel Garcés Rojo, entre otros.

“Con los hechos que me permito narrar y los datos de prueba que se aportan, se permitirá conocer sobre los malos manejos realizados por el señor Guillermo Héctor Álvarez Cuevas dentro de Cooperativa La Cruz Azul, S. C. L., en relación con los señores Víctor Manuel Garcés Rojo y el señor Carlos Javier Terroba Wolff, principalmente con el primero de ellos, asimismo para conocer las extorsiones de las que fui objeto y sobornos que me fueron solicitados entregar a los señores Miguel Eduardo Borrell Rodríguez, Omar Sánchez Romero y el señor Víctor Manuel Garcés Rojo, incluyendo la red de cobros realizados por otras personas relacionadas con Cooperativa La Cruz Azul, S. C. L., que permitieron el desvío de recursos y el lavado de dinero”, señaló Junquera Sepúlveda.

Desvíos en Cooperativa Cruz Azul

El abogado describió el desvío cometido a través de un fideicomiso de la Cooperativa Cruz Azulque estaba destinado para pagar las pensiones de los jubilados y que fue descapitalizado a través de un esquema de empresas fachada a quienes se contrataba para servicios inexistentes.

Borrell afirmó que la red encabezada por Álvarez Cuevas implementó una estrategia, junto con su hermano y Garcés Rojo, para “amedrentar y desactivar” a los socios disidentes a quienes les fabricaron acusaciones falsas.

De estas acusaciones, afirmó que existe una carpeta de investigación en la Fiscalía Central para la Invesgtigación de Delitos Financieros de la Ciudad de México con número FDF/TUI-IS/D/01142/11-2017 relacionada con una empresa subsidiaria de la Cooperativa, denominada Azul Cerámica, S. A. de C. V., dedicada a la distribución de los materiales que produce la cooperativa.

En este caso, señaló que Víctor Manuel Garcés Rojo operó para que los auditores de la Cooperativa elaboraran un reporte respecto de Azul Cerámica “a modo” para denunciar a Víctor Manuel Velázquez Rangel por supuestamente realizar operaciones perjudiciales para la empresa.

“Otra de las denuncias falsas que José Alfredo Álvarez Cuevas maquinó, se presentó ante la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Trata de Personas, de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, iniciando la carpeta de investigación CI-FDTP/TP-1/UI-1C/D/00031/03-2017 derivado de la denuncia de la señora Patricia Negrete Aguirre contra varios disidentes”, agregó.

Guillermo Álvarez Cuevas tiene en su contra al menos 10 denuncias locales y federales sobre las irregularidades con las que supuestamente manejó los recursos de la Cooperativa Cruz Azul por delitos como administración fraudulenta, robo, lavado de dinero, delitos fiscales, de la Ley de Instituciones de Crédito, entre otros.

Actualmente, permanece prófugo de la justicia y la Interpol emitió ficha roja para buscarlo en 192 países.
Este lunes se realiza una asamblea extraordinaria en la que se elegirán los nuevos consejos de administración y vigilancia de la Cooperativa Cruz Azul.

Fuente: EL UNIVERSAL

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